Fiscalía de Arica logró confirmar penas de presidio efectivo contra 18 miembros de una agrupación criminal de tráfico de ketamina
Con este fallo ejecutoriado, la Fiscalía de Arica suma cinco grandes juicios orales en menos de dos años, con condenas contra agrupaciones extranjeras de crimen organizado, entre ellas Los Gallegos del Tren de Aragua, el Tren del Coro, Los Costeños y Los Caleños.

La Corte de Apelaciones de Arica acogió los argumentos presentados por la Unidad de Asesoría Jurídica de la Fiscalía de Arica y confirmó las penas que suman 118 años y 256 días de presidio efectivo, dictadas contra los 18 miembros de una agrupación criminal extranjera dedicada al tráfico de ketamina hacia Chile y que rendía culto a la Santa Muerte.
Si bien las defensas de los acusados presentaron recursos de nulidad, el Tribunal de Alzada rechazó la acción y confirmó la sentencia dictada el pasado 13 de abril por el Tribunal Oral en lo Penal de esta ciudad.
Con este fallo ejecutoriado, la Fiscalía de Arica registra cinco grandes juicios orales en menos de dos años, logrando condenar a agrupaciones extranjeras de crimen organizado. Las otras organizaciones sancionadas corresponden a Los Gallegos del Tren de Aragua, el Tren del Coro, Los Costeños y Los Caleños.
La investigación de la Unidad de Inteligencia y Crimen Organizado de la Fiscalía de Arica, en conjunto con la Brigada Antinarcóticos de la PDI Arica, estableció que esta red comenzó a operar a mediados de 2024, ingresando en distintas fechas ketamina desde Perú a Chile, mediante personas fajadas y vehículos acondicionados. Asimismo, se determinó que algunos de sus miembros mantienen vínculos con la agrupación criminal Los Lobos de Ecuador.
La indagatoria determinó, además, que la organización rendía culto a la Santa Muerte, una deidad femenina asociada al mundo criminal, realizando rituales para pedir su protección y asegurar el éxito de sus operaciones de internación de droga al país.
En este contexto, el único hombre de la agrupación llevado a juicio ejercía el rol de líder y coordinaba las operaciones ilícitas. Además, mantenía distintas identidades extranjeras y era conocido como “Obispo”. Las otras integrantes corresponden a 13 acusadas de nacionalidad ecuatoriana, dos venezolanas, una peruana y una chilena. Todos fueron condenados por los delitos de tráfico de drogas y asociación ilícita.
El líder de la organización fue condenado a una pena de 20 años de presidio, mientras que otras once acusadas recibieron sentencias de seis años de presidio cada una. En tanto, otras dos mujeres fueron condenadas a penas de ocho años. El resto de las sentencias fluctúa entre los tres años y un día y los cinco años y un día.
